La pianista, compositora y cantante se presentó por primera vez en San Luis con una propuesta íntima y personal, en la que el jazz, el tango y el folclore se entrelazaron con la improvisación y una profunda sensibilidad artística.
La música de la reconocida pianista, compositora y cantante bonaerense Marina Ruiz Matta llegó por primera vez a San Luis y dejó su impronta con la presentación de ‘Solo Set’, un espectáculo que invitó al público a sumergirse en su universo sonoro, donde la emoción, la creatividad y la búsqueda musical fueron protagonistas.
El concierto se realizó el sábado por la noche, tal como estaba previsto en agenda, en la Sala Berta Vidal de Battini del Centro Cultural Puente Blanco. El encuentro permitió al público descubrir la versatilidad de una artista virtuosa y profunda que transita con naturalidad entre el jazz, el tango y el folclore, sin sujetarse a los límites de los géneros.
En su formato solista, Ruiz Matta propuso un recorrido musical en el que sus composiciones convivieron con versiones de clásicos del cancionero popular latinoamericano, reinterpretados desde una mirada propia. A través de arreglos personales, improvisaciones y matices expresivos, cada pieza adquirió una identidad particular, poniendo de manifiesto su sensibilidad creativa e interpretativa.
Durante el concierto, el piano se convirtió en el eje de una experiencia que fue más allá de la ejecución musical: cada obra abrió un espacio para la contemplación, el encuentro con las emociones y la posibilidad de escuchar canciones conocidas desde nuevas perspectivas.
En su propuesta artística conviven la profundidad del jazz, la raíz del tango y la identidad del folclore, junto con otros lenguajes que amplían su horizonte musical. Esa combinación, lejos de buscar una fusión rígida, permitió que las distintas influencias dialogaran de manera orgánica, dando lugar a un espectáculo personal, sensible y lleno de matices.
La presentación también reflejó el espíritu de una obra atravesada por las contradicciones de la vida, en la que el dolor, la búsqueda y la esperanza encuentran un lugar en la música. Desde esa visión, el show transmitió la posibilidad de conectar con las emociones propias y compartirlas a través de un lenguaje universal.





