CONMEMORACIÓN Cumple 109 años el monumento a Manuel Origone, el sanluiseño que entregó su vida la aviación

El vuelo del joven piloto seguirá surcando el cielo de la memoria, inspirando a las nuevas generaciones a perseguir sus sueños con la misma valentía con la que él eligió conquistar el horizonte.

Hay monumentos que no solo embellecen una ciudad, sino que también resguardan la memoria de quienes hicieron historia con su ejemplo. En Villa Mercedes, frente a la que fuera la casa de su familia, se alza desde hace 109 años una de las obras escultóricas más significativas de San Luis. Allí descansa para siempre el recuerdo del teniente Manuel Félix Origone, el aviador puntano que, siendo muy joven, se convirtió en el primer mártir de la aviación militar argentina.

Este 8 de julio se cumplen 109 años de la inauguración del monumento erigido en su honor, una obra inaugurada en 1917 que representa mucho más que un homenaje de piedra y bronce, simboliza el valor, el patriotismo y el espíritu pionero de un hombre que soñó con conquistar los cielos cuando volar era todavía una aventura reservada para unos pocos.

Ubicado en la intersección de las avenidas Mitre e Hilario Cuadros, sobre la avenida que lleva su nombre, el monumento es considerado uno de los más importantes de la provincia por sus dimensiones, su riqueza escultórica y los materiales empleados en su construcción. Desde hace más de un siglo, forma parte del patrimonio histórico y cultural de Villa Mercedes y constituye un sitio de profundo valor para la memoria colectiva de los sanluiseños.

El joven que hizo historia

Origone nació en Villa Mercedes el 6 de enero de 1893; era hijo de Rafael Origone y Dolores Pereira. Realizó sus estudios primarios en su ciudad natal y, a los 14 años, se trasladó a Buenos Aires para continuar su formación en el Colegio El Salvador, dirigido por los padres jesuitas.

Su vocación militar apareció el 1° de septiembre de 1908, cuando ingresó al Colegio Militar de la Nación y egresó como subteniente de Artillería el 31 de diciembre de 1910, siendo destinado posteriormente al Regimiento 1 de Obuses con asiento en Campo de Mayo.

Pero el destino le tenía reservado un lugar aún más importante en la historia argentina. Fascinado por aquella nueva disciplina que comenzaba a revolucionar el mundo, el 20 de diciembre de 1912 obtuvo en El Palomar la licencia de Piloto Aviador Nº17, convirtiéndose en el segundo oficial del Ejército Argentino en alcanzar ese logro. Era el tiempo de los pioneros, cuando cada vuelo representaba un desafío y cada despegue implicaba enfrentar lo desconocido.










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