En lo que va de 2026, ya se aplicaron más de 193.000 dosis en los más de 100 centros de salud sanluiseños. La subdirectora de Inmunizaciones, María Esther Diángelo, destacó la efectividad del trabajo territorial, el despliegue del camión sanitario y la respuesta en las escuelas.
La provincia de San Luis continúa posicionándose a la vanguardia en materia de prevención sanitaria. Con indicadores que superan el promedio del país, los planes de inmunización destinados a niños, embarazadas y adultos alcanzan niveles de cobertura superiores al 90%, garantizando una población protegida contra múltiples enfermedades infecciosas.
En una conferencia de prensa brindada este miércoles, la subdirectora de Inmunizaciones del ministerio de Salud, María Esther Diángelo, detalló que estos resultados son el fruto de una labor constante del equipo de salud en Atención Primaria y de la implementación de múltiples estrategias territoriales.
“San Luis es una provincia que en los últimos años ha tenido promedios de coberturas de vacunación por encima de la media nacional. Esto significa coberturas en la mayoría de las vacunas que superan el 90%, ya sea niños, embarazadas o adultos, y estas coberturas significan que la población está protegida”, afirmó Diángelo.
Explicó que las vacunas sirven para prevenir distintas enfermedades infecciosas que, con los años, han ido disminuyendo o han sido eliminadas gracias a las altas coberturas de vacunación. “Implica un trabajo del equipo de Salud, que es importante. No solo se trabaja dentro del vacunatorio con las personas que se acercan, sino también con otras estrategias”, contó.
En tal sentido, mencionó la vacunación domiciliaria, que está destinada a personas con capacidades diferentes, adultos mayores o embarazadas con indicación de reposo.
Por otro lado, se desarrolla la campaña de vacunación escolar, con visitas periódicas a escuelas públicas y privadas para completar esquemas en niños, docentes y personal no docente. Y también se realizan los operativos en el interior, con abordajes móviles a través del camión sanitario en puntos estratégicos y espacios públicos.
Según precisó la funcionaria, en lo que va de 2026 ya se han administrado 193.500 dosis en toda la provincia. El pico máximo de demanda se registró en abril, coincidiendo con el inicio de las clases y la campaña antigripal, período en el que se colocaron 45.000 vacunas. En el resto de los meses el ritmo se mantiene estable con un promedio de 800 a 1.000 aplicaciones diarias en los más de 100 centros de salud habilitados en toda la provincia.
En relación a la gripe, Diángelo indicó que la respuesta comunitaria ha mostrado un notable incremento en comparación con el período anterior: mientras que el año pasado a esta altura se contabilizaban 70.000 dosis, actualmente la cifra asciende a 74.000 aplicaciones antigripales.
Al ser consultada sobre las dudas o reticencias que surgieron en algunos sectores sociales tras la pandemia, la subdirectora diferenció las vacunas de emergencia de aquellas que integran el Calendario Nacional de Vacunación, remarcando el respaldo científico que las avala.
“Los datos que presentamos son de vacunas de calendario, generalmente en niños y en embarazadas. Está demostrado que aquellas familias que tienen vinculación con médicos y enfermeras llevan a sus hijos a controles, son bien recomendados por la ciencia médica y por la actualización en el calendario que tenemos. Esas familias acceden a la vacunación y en ellos tenemos buena cobertura”, aseveró.
Estimó que tal vez la reticencia “está un poco más reflejada en personas adultas que pueden haber tenido algún comentario, específicamente a través de la vacunación de COVID, que no es una vacuna que esté dentro del calendario”, dijo, y sumó: “En los siglos XVI, XVII, XVIII, teníamos en el mundo pandemia que azotaban poblaciones, como la viruela, la peste negra, la gripe española. Hubo tuberculosis, poliomielitis, muchas enfermedades que, gracias a las campañas de vacunación, han podido ser eliminadas o controladas. La ciencia médica todo el tiempo vacunas nuevas”.
En tal sentido, dijo que “toda la vida se cuestionó el uso de medicamentos y vacunas, pero somos defensores porque vemos que utilizamos vacunas que son eficaces y seguras. Si alguna vacuna, algún medicamento, algún producto que en algún momento se usó no dio seguridad, inmediatamente la Organización Mundial de la Salud la sacó de circulación. Estemos seguros y convencidos que las vacunas que están en el Calendario tienen suficiente cantidad de uso y está demostrada su eficacia y seguridad y eso es lo que les podemos transmitir a los padres y a la comunidad”.
Finalmente, respecto a las dinámicas en los establecimientos educativos, Diángelo explicó que se trabaja articuladamente con los equipos directivos. La modalidad consiste en controlar las matrículas para detectar esquemas incompletos. Los padres tienen la libertad de optar por llevar a los niños al centro de salud (para estar presentes durante la vacunación) o autorizar por escrito para que el personal de enfermería los inmunice en la misma escuela, logrando una recepción sumamente positiva en la comunidad educativa.

