El tatuaje ya es norma en Argentina: lo tiene el 60% de la población, pero 3 de cada 4 perciben prejuicios en el trabajo

Un estudio de la UADE revela que la práctica dejó de ser “contracultural” para volverse masiva. Las mujeres se tatúan más que los hombres y el arrepentimiento es casi nulo. Cuáles son las profesiones más “amigables” con la tinta.

<p><a href="https://noticiasargentinas.com/"><strong>Buenos Aires, 25 enero (NA)</strong></a>-- Lo que hace dos d&eacute;cadas era considerado un gesto "subterr&aacute;neo" o de rebeld&iacute;a, hoy se consolid&oacute; como una marca identitaria masiva en la sociedad argentina. Un nuevo informe privado revela que&nbsp;<strong>6 de cada 10 argentinos tienen al menos un tatuaje</strong>, aunque la aceptaci&oacute;n social todav&iacute;a encuentra un l&iacute;mite duro: el &aacute;mbito laboral.</p>
<p><strong>Seg&uacute;n supo la&nbsp;</strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Noticias_Argentinas" target="_blank" rel="noopener nofollow"><strong>Agencia Noticias Argentinas</strong></a>, el estudio "Radiograf&iacute;a del Tatuaje en Argentina", elaborado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la&nbsp;<strong>UADE</strong>, confirma que el fen&oacute;meno dej&oacute; de ser una moda pasajera para convertirse en una parte integral de la vida cotidiana, especialmente entre los j&oacute;venes y las mujeres.</p>
<h3>Ellas se tat&uacute;an m&aacute;s</h3>
<p>El relevamiento, realizado sobre m&aacute;s de 2.000 casos, expone una brecha de g&eacute;nero curiosa: las mujeres tienen, en promedio, un&nbsp;<strong>50% m&aacute;s de tatuajes que los varones</strong>&nbsp;(3 dise&ntilde;os contra 2).&nbsp;Adem&aacute;s, quienes deciden entintarse la piel rara vez se detienen en el primer dise&ntilde;o: entre los tatuados, el&nbsp;<strong>32% posee m&aacute;s de seis tatuajes</strong>, convirtiendo al cuerpo en un "archivo" de experiencias.</p>
<p>El informe derriba el mito del arrepentimiento:&nbsp;<strong>menos de 1 de cada 10 personas</strong>&nbsp;(apenas el 15%) lamenta haberse tatuado.&nbsp;La raz&oacute;n principal para hacerlo ya no es la est&eacute;tica (7%), sino una b&uacute;squeda&nbsp;<strong>simb&oacute;lica o personal</strong>&nbsp;(41%), desplazando al dise&ntilde;o por el significado.</p>
<h3>La barrera laboral y las profesiones "ink-friendly"</h3>
<p>A pesar de la masividad, los prejuicios persisten.&nbsp;El&nbsp;<strong>75%</strong>&nbsp;de los encuestados se&ntilde;ala al&nbsp;<strong>&aacute;mbito laboral</strong>&nbsp;como el espacio donde la sociedad mantiene las miradas m&aacute;s cr&iacute;ticas hacia los tatuajes.</p>
<p title="__IP__" data-ipspy="__IP__">El estudio traza una l&iacute;nea divisoria clara seg&uacute;n la ocupaci&oacute;n:</p>
<ul>
<li><strong>Sectores "Amigables":</strong>&nbsp;&Aacute;reas como Marketing, Tecnolog&iacute;a (IT), Dise&ntilde;o y Gastronom&iacute;a concentran la mayor cantidad de personas tatuadas, donde la tinta se lee como un capital simb&oacute;lico de creatividad.</li>
<li><strong>Sectores "Tradicionales"</strong>: En &aacute;mbitos como el Derecho, la Salud y las Finanzas, aunque la pr&aacute;ctica est&aacute; normalizada, persisten tensiones sobre la "imagen profesional" y los c&oacute;digos de vestimenta.</li>
</ul>
<p>De cara al futuro, el optimismo gana la pulseada: el&nbsp;<strong>49%</strong>&nbsp;de los encuestados imagina que sentir&aacute; "orgullo" por sus tatuajes dentro de 30 a&ntilde;os, consolidando la idea de que la tinta es una narrativa biogr&aacute;fica permanente y no un error de juventud.</p>
<p>#AgenciaNA</p>








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