Un estudio de la UADE revela que la práctica dejó de ser “contracultural” para volverse masiva. Las mujeres se tatúan más que los hombres y el arrepentimiento es casi nulo. Cuáles son las profesiones más “amigables” con la tinta.
<p><a href="https://noticiasargentinas.com/"><strong>Buenos Aires, 25 enero (NA)</strong></a>-- Lo que hace dos décadas era considerado un gesto "subterráneo" o de rebeldía, hoy se consolidó como una marca identitaria masiva en la sociedad argentina. Un nuevo informe privado revela que <strong>6 de cada 10 argentinos tienen al menos un tatuaje</strong>, aunque la aceptación social todavía encuentra un límite duro: el ámbito laboral.</p>
<p><strong>Según supo la </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Noticias_Argentinas" target="_blank" rel="noopener nofollow"><strong>Agencia Noticias Argentinas</strong></a>, el estudio "Radiografía del Tatuaje en Argentina", elaborado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la <strong>UADE</strong>, confirma que el fenómeno dejó de ser una moda pasajera para convertirse en una parte integral de la vida cotidiana, especialmente entre los jóvenes y las mujeres.</p>
<h3>Ellas se tatúan más</h3>
<p>El relevamiento, realizado sobre más de 2.000 casos, expone una brecha de género curiosa: las mujeres tienen, en promedio, un <strong>50% más de tatuajes que los varones</strong> (3 diseños contra 2). Además, quienes deciden entintarse la piel rara vez se detienen en el primer diseño: entre los tatuados, el <strong>32% posee más de seis tatuajes</strong>, convirtiendo al cuerpo en un "archivo" de experiencias.</p>
<p>El informe derriba el mito del arrepentimiento: <strong>menos de 1 de cada 10 personas</strong> (apenas el 15%) lamenta haberse tatuado. La razón principal para hacerlo ya no es la estética (7%), sino una búsqueda <strong>simbólica o personal</strong> (41%), desplazando al diseño por el significado.</p>
<h3>La barrera laboral y las profesiones "ink-friendly"</h3>
<p>A pesar de la masividad, los prejuicios persisten. El <strong>75%</strong> de los encuestados señala al <strong>ámbito laboral</strong> como el espacio donde la sociedad mantiene las miradas más críticas hacia los tatuajes.</p>
<p title="__IP__" data-ipspy="__IP__">El estudio traza una línea divisoria clara según la ocupación:</p>
<ul>
<li><strong>Sectores "Amigables":</strong> Áreas como Marketing, Tecnología (IT), Diseño y Gastronomía concentran la mayor cantidad de personas tatuadas, donde la tinta se lee como un capital simbólico de creatividad.</li>
<li><strong>Sectores "Tradicionales"</strong>: En ámbitos como el Derecho, la Salud y las Finanzas, aunque la práctica está normalizada, persisten tensiones sobre la "imagen profesional" y los códigos de vestimenta.</li>
</ul>
<p>De cara al futuro, el optimismo gana la pulseada: el <strong>49%</strong> de los encuestados imagina que sentirá "orgullo" por sus tatuajes dentro de 30 años, consolidando la idea de que la tinta es una narrativa biográfica permanente y no un error de juventud.</p>
<p>#AgenciaNA</p>

